Empieza a refrescar. Volvemos a salir de casa con algo de abrigo y las sudaderas empiezan a ocupar otra vez su sitio en el día a día.
Entre las nuestras hay una que reconocemos enseguida.
A veces la vemos en una carrera. Otras, en una fotografía que alguien nos manda desde otra ciudad. También aparece en colegios, encuentros, paseos o simplemente en el día a día de una persona que decidió colaborar con la Fundación Alba Pérez.
Es la sudadera de los Alber@s.
Y nos gusta pensar que su valor no termina cuando alguien la recibe.
Porque cada vez que una persona se la pone, nuestra historia también sale un poco a la calle.
Y puede ocurrir algo tan sencillo como esto:
“¿Qué es la Fundación Alba Pérez?”
Quizá alguien haya visto el nombre en la sudadera. La flor. La ilustración de Alba. O simplemente haya sentido curiosidad.
Y de una pequeña pregunta puede empezar una conversación.
Sobre Alba. Sobre el sarcoma de Ewing. Sobre por qué seguimos apoyando la investigación contra el cáncer infantil. Sobre las familias que tienen que desplazarse durante semanas o meses mientras sus hijos reciben tratamiento.
No siempre sabemos qué ocurre después.
Puede que esa persona entre en nuestra web. Puede que comparta nuestra historia con alguien. Quizá participe algún día en una actividad o simplemente recuerde nuestro nombre cuando vuelva a escuchar hablar de cáncer infantil.
Dar visibilidad también consiste en eso: conseguir que una causa llegue a lugares a los que nosotros solos no podríamos llegar.
Cuando alguien lleva nuestra sudadera, está ayudando también a hacer visible todo lo que hay detrás de la Fundación.
Está la investigación.
Investigar el cáncer infantil necesita tiempo, equipos, materiales y continuidad. Muchas preguntas científicas tardan años en encontrar una respuesta y algunas obligan a probar caminos distintos antes de avanzar.
Por eso seguimos apoyando proyectos relacionados con enfermedades como el sarcoma de Ewing y otras líneas de investigación pediátrica.
Pero nuestra labor no termina en el laboratorio.
Mientras la ciencia intenta mejorar las opciones del futuro, hay familias que están viviendo un proceso oncológico ahora.
Algunas tienen que dejar temporalmente su casa, desplazarse a Barcelona y reorganizar por completo su vida para acompañar a su hijo durante el tratamiento.
Por eso también colaboramos con una casa de acogida para familias con niños con cáncer, ayudando con necesidades cotidianas que pueden parecer pequeñas hasta que tienes que vivir durante semanas lejos de casa.
Son dos partes diferentes de una misma realidad.
Seguir buscando respuestas para mañana y acompañar a las familias que necesitan apoyo hoy.