Si conoces la historia de la Fundación Alba Pérez, probablemente la relaciones con el sarcoma de Ewing. Es lógico. Fue el cáncer que sufrió Alba, y fue el punto de partida de todo lo que hemos hecho desde entonces.
Pero hay algo que llevamos tiempo queriendo contar con más claridad: nuestra razón para existir no es solo el sarcoma de Ewing. Es el cáncer infantil. Y el cáncer infantil tiene muchas caras.
Cuando una familia recibe un diagnóstico, da igual cómo se llame el tumor. Lo que necesita es que existan opciones. Y para que existan opciones, alguien tiene que financiar la búsqueda.
Por eso, en los últimos años, hemos decidido ampliar nuestro apoyo a otros tumores pediátricos que también necesitan investigación, recursos y nuevas alternativas de tratamiento. Una de esas decisiones nos llevó a destinar 150.000 euros a un proyecto de investigación contra el glioblastoma.
¿Qué es el glioblastoma y por qué decidimos apoyar su investigación?
El glioblastoma es uno de los tumores cerebrales más agresivos que existen. Las opciones terapéuticas disponibles son todavía muy limitadas, y eso es especialmente cierto cuando hablamos de niños. No hay muchos tratamientos específicos para la versión pediátrica de esta enfermedad, y la investigación en este campo sigue necesitando ayuda para financiarse.
El proyecto que hemos apoyado está relacionado con el desarrollo de LAM561, un fármaco investigado por Laminar Pharma.
LAM561 ha sido estudiado en un ensayo clínico de fase 2b/3 en adultos con glioblastoma de nuevo diagnóstico. En julio de 2026, Laminar Pharma comunicó que el último paciente había completado su última visita de seguimiento. Eso significa que la fase activa del ensayo ha concluido y ahora comienza otra etapa igualmente importante: revisar, analizar y cerrar toda la información recogida durante el proceso.
Los principales resultados del estudio se esperan durante el segundo trimestre de 2027.
Todavía no podemos hablar de un tratamiento aprobado. Pero sí podemos decir que la investigación ha recorrido una etapa muy relevante y sigue avanzando.
¿Y qué pasa con los niños?
Esta es la pregunta que más nos importa a nosotros.
LAM561 cuenta también con un estudio pediátrico independiente en el que participan menores con gliomas de alto grado y otros tumores sólidos avanzados. Se trata de una investigación de fase 1/2, en la que uno de los objetivos principales es estudiar la seguridad del tratamiento y determinar qué dosis puede utilizarse con seguridad antes de continuar investigando su posible eficacia en grupos más amplios.
Es importante dejar claro que no es el mismo ensayo que el realizado en adultos, y que sus resultados no son directamente comparables ni trasladables. Los niños no son adultos pequeños. Sus cuerpos están creciendo, los tumores pueden tener características distintas y cualquier nuevo tratamiento tiene que estudiarse de forma específica teniendo en cuenta su seguridad y sus posibles efectos a largo plazo.
El cáncer infantil necesita investigación propia. Eso es algo en lo que llevamos años insistiendo y que guía cada una de nuestras decisiones.
El sarcoma de Ewing sigue siendo el centro de nuestra historia
Ampliar nuestro apoyo a otros tumores no significa dejar de lado el sarcoma de Ewing. Nunca lo haremos. Forma parte de nuestra historia, de Alba y de la razón por la que empezamos.
Pero esa misma historia nos enseñó algo: cuando una familia recibe un diagnóstico con pocas opciones, no quiere escuchar que hay mucha investigación en otras enfermedades pero no en la suya. Quiere respuestas para lo que le está pasando a su hijo.
Haber vivido eso en primera persona es lo que nos llevó a ampliar nuestro campo de acción. Seguimos financiando investigación contra el sarcoma de Ewing. Y al mismo tiempo, hemos asumido el compromiso de apoyar otros tumores pediátricos para los que también hacen falta más recursos.
Detrás de estos 150.000 euros hay mucha gente
Una aportación de esta magnitud no la hace una sola persona. La hace la suma de muchas.
Los Alberos que colaboran en nuestra fundación cada mes con 1 euro, 5 euros o 10 euros. Las personas que hacen donaciones puntuales. Las empresas que se suman a nuestra causa. Quienes compran en nuestra tienda de donativos. Quienes organizan eventos solidarios. Quienes simplemente comparten lo que hacemos para que llegue a más personas.
Todo eso junto es lo que permite que podamos asumir compromisos que de forma individual serían imposibles.
Apoyar una investigación no significa poder prometer cuál será su resultado. Significa darle los recursos para que pueda seguir buscando respuestas. A veces esas respuestas abrirán nuevos caminos. Otras veces obligarán a replantear una hipótesis. Así funciona la ciencia, y nuestra responsabilidad es sostenerla.
El sarcoma de Ewing fue el lugar donde empezó nuestro camino. Pero la razón para seguir es mucho más amplia: que cada vez más niños y niñas tengan mejores oportunidades frente al cáncer, sea cual sea el nombre de su enfermedad.