24 horas pedaleando contra el cáncer infantil

Dar vueltas a un circuito durante 24 horas seguidas no es lo que la mayoría de personas haría un fin de semana de julio.

Pero David Blanco y Sergio Laureano no estaban buscando hacer lo que hace la mayoría.

Los días 11 y 12 de julio de 2026, ambos participaron en las Mussara 24H Comunidad de Madrid, una prueba de ultraciclismo por parejas celebrada en el Circuito del Jarama. Veinticuatro horas pedaleando de forma continuada, gestionando el calor del día, la oscuridad de la noche y el cansancio acumulado vuelta a vuelta.

Y lo hicieron llevando por delante el nombre de Pedaladas de Esperanza y el de nuestra fundación.

Hay algo muy particular en una prueba como esta. El Jarama no es una ruta con un paisaje cambiante ni una etapa que termina en un pueblo diferente. Es un circuito. El mismo asfalto, una y otra vez, durante todo un día y toda una noche. Eso añade una exigencia que no tiene que ver solo con las piernas: cuando llevas muchas horas pedaleando y el recorrido ya te resulta completamente familiar, la cabeza también tiene que decidir si sigue.

David y Sergio siguieron.

La campaña que acompañó al reto consiguió reunir 150 euros para la Fundación Alba Pérez. Sabemos que puede parecer una cifra pequeña si se compara con lo que cuesta financiar una beca de investigación o mantener nuestra casa de acogida en Barcelona. Pero hace mucho tiempo que aprendimos que el impacto de una iniciativa solidaria no se mide solo por lo recaudado.

Cada reto deportivo como este llega a personas que quizás no habían oído hablar del cáncer infantil de esta forma. Que preguntan por qué están pedaleando. Que comparten la campaña. Que, en algunos casos, se convierten en donantes o en socios. Una vuelta al Jarama puede abrir una conversación que de otra forma no habría ocurrido.

Eso también tiene valor. Y es difícil de cuantificar.

David Blanco lleva años vinculando el ciclismo a la Fundación Alba Pérez a través de Pedaladas de Esperanza. Cada iniciativa ha sido distinta, pero todas parten de la misma idea: usar el deporte para hablar del cáncer infantil y conseguir que más gente se acerque a una causa que lo necesita. Este reto de 24 horas ha sido, sin duda, uno de los más exigentes que ha afrontado.

Desde la fundación queremos agradecerles, a él y a Sergio, el esfuerzo y la constancia. No es fácil comprometerse con una causa año tras año, buscar nuevos retos y seguir pedaleando cuando el cuerpo pide parar. Que lo hagan pensando en los niños que están pasando por un proceso oncológico y en las familias que los acompañan es algo que no damos por descontado.

Si quieres apoyar la siguiente iniciativa de Pedaladas de Esperanza o conocer más sobre nuestra labor, tienes toda la información en migranodearena.org

Colabora

Sudaderas y camisetas

por cada donativo

Hasta fin de existencias