La movilización social siempre ha sido una parte esencial de la Fundación Alba Pérez.
La investigación contra el cáncer infantil necesita recursos, sí, pero también necesita personas que se impliquen, que hablen, que organicen, que compartan y que decidan dedicar su tiempo a una causa que no puede esperar.
Por eso hoy queremos dar las gracias a Kaioak, un proyecto solidario de artesanía familiar que trabaja para apoyar la investigación de enfermedades raras y que ha organizado una preciosa acción solidaria a beneficio de la Fundación Alba Pérez.
Gracias a la implicación de Kaioak y de todas las personas que participaron, se han recaudado 500 € que serán donados a la Fundación. Para nosotros no es solo una cifra. Es una ayuda concreta que se suma a nuestro trabajo diario para seguir impulsando proyectos de investigación contra el cáncer infantil y acercar nuevos tratamientos a los niños y niñas que más los necesitan.
Cuando una comunidad decide ayudar
Cuando una comunidad se mueve, pasan cosas. A veces empieza con una idea sencilla: una tienda solidaria, una mesa de productos artesanales, un mercadillo, una cena, una carrera, una rifa, una pequeña campaña entre familias. Desde fuera puede parecer algo pequeño, pero desde dentro sabemos lo que significa. Significa que alguien ha decidido dedicar tiempo a pensar cómo ayudar. Significa que otras personas han comprado, han preguntado, han difundido o han acompañado. Y esa suma, paso a paso, se convierte en apoyo real.
Además de la donación de Kaioak, próximamente recibiremos también la recaudación obtenida en el mercadillo organizado por el AMPA de la ikastola Arantzabela. Otro gesto que nos recuerda algo importante: la solidaridad funciona mejor cuando se hace en comunidad. Una familia sola puede hacer mucho, pero una comunidad unida puede llegar mucho más lejos.
Por qué los actos solidarios son tan importantes
En la Fundación lo vemos constantemente. Los actos solidarios, los eventos, las cenas benéficas, los detalles de nuestra tienda, las aportaciones mensuales o las campañas organizadas por colegios, empresas y grupos de amigos no son solo formas de recaudar. También sirven para dar visibilidad a una realidad que muchas veces no se ve: la investigación médica necesita financiación constante.
La ciencia no avanza solo cuando hay una noticia importante o un gran titular. Avanza también en los días silenciosos, cuando hace falta comprar material, repetir una prueba, validar un resultado, mantener un equipo o preparar el siguiente paso. Cada euro que llega ayuda a que ese trabajo no se detenga. Y cuando hablamos de cáncer infantil, esa continuidad es fundamental.
Investigación y acompañamiento a las familias
También hay otra parte igual de importante: el acompañamiento. Detrás de cada niño o niña en tratamiento hay una familia que se reorganiza por completo. Hay desplazamientos, dudas, miedos, hermanos, colegios, trabajos, noches en el hospital y muchas preguntas. Por eso, además de apoyar la investigación contra el cáncer infantil, seguimos trabajando para estar cerca de las familias en lo que podamos. A veces con información, otras con orientación, otras con recursos que hacen el camino un poco menos pesado.
Kaioak, el AMPA de la ikastola Arantzabela, las familias que han participado y todas las personas que habéis colaborado habéis hecho algo muy valioso: habéis convertido una acción local en una ayuda para una causa que afecta a muchos niños y niñas. Habéis demostrado que no hace falta esperar a una gran campaña para aportar. Se puede ayudar desde lo que cada uno sabe hacer, desde su entorno y con sus medios.
Desde aquí, gracias de corazón a Kaioak por caminar a nuestro lado. Gracias por organizar, por dedicar tiempo, por cuidar los detalles y por acordaros de la Fundación Alba Pérez. Gracias también al AMPA, a las familias y a todas las personas que habéis formado parte de esta iniciativa.
Cada donación recibida nos permite seguir. Seguir financiando investigación. Seguir dando visibilidad al cáncer infantil y al sarcoma de Ewing. Seguir apoyando a las familias. Seguir buscando nuevas respuestas para niños y niñas que esperan tratamientos mejores y una vida con más oportunidades.
Ese es el valor de la movilización social: que una acción pequeña, hecha con cariño y constancia, puede convertirse en un paso más para la investigación.