50.000 euros para mejorar la casa de acogida de Barcelona

Cuando un niño enferma de cáncer, la vida de toda su familia cambia de golpe. Los horarios, las prioridades, los planes: todo pasa a un segundo plano.

Y a eso se añade, en muchos casos, una dificultad muy concreta que no siempre se ve desde fuera: no todas las familias viven cerca de los hospitales especializados que pueden tratar a sus hijos.

Hay familias que vienen desde Madrid, desde Zaragoza, desde Andalucía, desde Cantabria. Desde cualquier punto de España. Y cuando el tratamiento dura semanas o meses, necesitan un lugar donde quedarse. Un sitio que no sea solo cuatro paredes, sino un espacio donde poder descansar, organizarse y sentirse, en la medida de lo posible, un poco menos lejos de casa.

Por eso existe La Casita de Alba, la casa de acogida en Barcelona que apoya la Fundación Alba Pérez. Y este año hemos destinado 50.000 euros a mejorarla.

Qué es La Casita de Alba y para quién está pensada

La Casita de Alba es un complejo de 15 apartamentos completamente equipados en Barcelona, pensado para familias que tienen que desplazarse desde otras comunidades autónomas para que sus hijos reciban tratamiento oncológico o atención médica especializada.

El alojamiento es gratuito. Las familias no pagan nada por estar allí. Lo que sí ocurre es que el acceso está gestionado con criterio social: cuando hay un apartamento disponible, es el propio hospital quien realiza el cribado para determinar qué familia lo necesita más en ese momento. Esto garantiza que el recurso llegue a quienes realmente lo necesitan, sin intermediarios y con criterio médico y social detrás.

Dentro, hay todo lo necesario para hacer vida: cocina, baño, camas, zonas comunes, lavandería. Pero más allá del equipamiento, lo que estas familias encuentran es algo difícil de cuantificar: un entorno estable donde poder centrarse en lo que importa, que es el bienestar de su hijo.

En qué se van a invertir los 50.000 euros

Esta inversión tiene dos objetivos concretos y prácticos que van a mejorar el día a día de las familias que pasan por la casa.

Por un lado, se ampliará el equipamiento con más electrodomésticos. Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. En un espacio donde conviven familias distintas, con estancias de duración variable y rutinas cambiantes, contar con suficientes recursos evita fricciones innecesarias y hace la convivencia más llevadera. Cuando ya se carga con tanto, no tener que preocuparse por si hay lavadora libre o si hay espacio en la cocina es un alivio real.

Por otro lado, está prevista la instalación de placas solares para que la casa sea más autosuficiente energéticamente. La razón detrás de esta mejora es muy concreta: los cortes de suministro eléctrico, como el apagón que afectó a España en abril de 2025, no son una incomodidad menor para todas las familias por igual. Hay niños que dependen de equipos y máquinas para su bienestar en casa. Para esas familias, un corte de luz puede generar una angustia real. Con las placas solares, la casa gana estabilidad y capacidad de respuesta ante ese tipo de situaciones.

Dos mejoras concretas, con un impacto directo en las personas que más las necesitan.

Por qué este tipo de apoyo importa tanto como la investigación

Cuando pensamos en la lucha contra el cáncer infantil, solemos pensar en laboratorios, en fármacos, en ensayos clínicos. Y todo eso es fundamental. Pero hay otra dimensión del problema que también necesita atención: las condiciones en las que las familias atraviesan el tratamiento.

Un niño en tratamiento oncológico necesita estabilidad a su alrededor. Necesita que sus padres puedan estar presentes, descansados y con la cabeza lo más despejada posible. Eso es muy difícil de conseguir cuando no se tiene un lugar digno donde vivir, cuando los gastos de alojamiento se suman a todos los demás o cuando se está a cientos de kilómetros de casa sin red de apoyo cerca.

La casa de acogida para familias con niños con cáncer no cura la enfermedad. Pero sí reduce una parte importante de la carga que las familias llevan encima. Y eso tiene un efecto real en cómo atraviesan el proceso.

Esto es posible gracias a las personas que nos apoyan

Nada de lo que hace la Fundación Alba Pérez existe sin el respaldo de las personas que nos apoyan. Los 50.000 euros destinados a estas mejoras son el resultado de donaciones de todo tipo: quienes aportan 1 euro al mes, quienes hacen una donación puntual, quienes difunden nuestra causa para que llegue a más gente.

Cada contribución, por pequeña que parezca, forma parte de esto. De los electrodomésticos nuevos. De las placas solares. De que una familia de Cantabria o de Andalucía tenga un sitio digno donde quedarse mientras su hijo recibe tratamiento en Barcelona.

Si quieres ser parte de ello, puedes colaborar a través de nuestra tienda de donativos o uniéndote como socio en fundacionalbaperez.org.

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