Cuando una vivienda se convierte en esperanza

Casas de acogida: un lugar donde empezar de nuevo

Cuando una familia recibe el diagnóstico de cáncer infantil, el mundo se detiene. De repente, la rutina desaparece y todo gira en torno a un solo objetivo: que ese niño o esa niña pueda curarse.

En muchos casos, este proceso obliga a tomar decisiones difíciles: dejar el trabajo, abandonar el hogar, separarse de sus seres queridos y trasladarse a otra ciudad, con todo lo que eso implica. En la Fundación Alba Pérez conocemos muy bien esa realidad, porque la vemos cada día. Por eso, una parte esencial de lo que hacemos es brindar lo que muchas veces se necesita con urgencia: un espacio donde poder vivir durante el tratamiento.

Alojamiento gratuito durante el tratamiento oncológico

 

La casa de acogida en Barcelona está pensada para familias que tienen que desplazarse desde otras comunidades autónomas para que sus hijos reciban atención médica especializada. Este recurso les permite tener un lugar seguro y digno donde centrarse en lo realmente importante: el bienestar de sus hijos.

Los apartamentos están completamente equipados: baño, cocina, camas, comedor, zonas comunes… pero lo más valioso es lo que no se ve. Aquí también hay espacio para hablar, para descansar, para llorar si hace falta y para respirar cuando todo parece demasiado.

Además, en estos espacios también hay lugar para los hermanos y hermanas, para los estudios, para el juego, para recuperar un poco de esa cotidianidad que el cáncer suele interrumpir de forma brusca.

 

¿Quién puede solicitar una casa de acogida?
  • Familias con hijos o hijas en tratamiento oncológico en Barcelona
  • Que provengan de fuera de Cataluña
  • Que necesiten alojamiento temporal durante el proceso médico

El acceso no tiene ningún coste. Lo que sí se pide es algo que las familias ya traen consigo: respeto, convivencia y, sobre todo, el deseo de seguir adelante.

Un recurso que se sostiene entre todos

 

Esta vivienda no existiría sin el apoyo constante de personas que creen en lo colectivo. Socios, donantes y voluntarios que comprenden que cuidar también implica facilitar el descanso, aliviar cargas, dar estabilidad. Que acompañar no es solo estar, sino también sostener.

No se trata solo de tener un techo. Se trata de sentirse menos solo en medio de la vorágine. Y ese gesto, aunque no cure, puede ayudar a seguir caminando.

 

Desde la Fundación Alba Pérez seguiremos trabajando para que cada familia que lo necesite encuentre un lugar al que llegar. Porque nadie debería enfrentarse a una enfermedad así, lejos y sin apoyo.

https://fundacionalbaperez.org/unete

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