Cuando pensamos en el cáncer infantil, la mayoría de nosotros sentimos un nudo en el estómago. Es una palabra que pesa. Una enfermedad que asociamos a la tristeza y al miedo. Pero también es una realidad rodeada de ideas equivocadas, de mitos que, aunque surgen del desconocimiento o del intento de encontrar consuelo, no ayudan a quienes luchan de verdad en esta batalla.
Hoy, desde la Fundación Alba Pérez, queremos aclarar algunos de esos mitos y poner luz sobre las realidades. Porque solo conociendo la verdad podremos caminar juntos hacia un futuro mejor.
«El cáncer infantil es como el de los adultos, pero en pequeño» ❌
Nada más lejos de la realidad. El cáncer infantil no es una versión pequeña del cáncer de adultos. Son enfermedades distintas en su origen, comportamiento y respuesta al tratamiento. Mientras que en los adultos el cáncer suele estar relacionado con factores ambientales o hábitos de vida, en los niños suele ser consecuencia de alteraciones genéticas espontáneas.
Realidad: el cáncer infantil necesita su propia investigación específica, tratamientos adaptados y una mirada médica distinta. Cada avance cuenta, y por eso la inversión en investigación en cáncer infantil es tan necesaria.
«El cáncer infantil siempre es hereditario» ❌
Es normal que al recibir un diagnóstico de cáncer en un niño surja la pregunta: ¿hemos hecho algo mal? ¿Es culpa de nuestros genes? La respuesta es que, en la mayoría de los casos, el cáncer infantil no es hereditario.
Realidad: solo en un pequeño porcentaje existe una predisposición genética heredada. La mayoría de los casos aparecen de manera espontánea, sin causa conocida ni culpables.
«Con la quimioterapia, todos los niños se curan» ❌
Ojalá fuera así. La quimioterapia ha sido un arma fundamental contra muchos tipos de cáncer, y gracias a ella, las tasas de curación en cáncer infantil han aumentado de forma notable en las últimas décadas. Sin embargo, no todos los niños responden igual, y todavía existen tipos de cáncer, como el Sarcoma de Ewing, que siguen necesitando nuevas estrategias de tratamiento.
Realidad: el 80% de los niños con cáncer logra superarlo, pero aún queda camino por recorrer para que esa cifra llegue al 100%.
«Si no ha vuelto a aparecer en cinco años, el cáncer está curado» ✅
Esta es una de las pocas creencias que se acerca bastante a la verdad. En general, si un niño permanece libre de cáncer durante cinco años después del tratamiento, el riesgo de recaída disminuye considerablemente.
Realidad: a partir de los cinco años de remisión, muchos niños pueden considerarse curados. Aun así, se requiere seguimiento médico a largo plazo para controlar posibles secuelas.
«Los tratamientos actuales no dejan secuelas» ❌
Los tratamientos contra el cáncer han mejorado mucho, pero no están exentos de efectos secundarios, tanto a corto como a largo plazo. Problemas cardíacos, dificultades de aprendizaje o problemas de crecimiento son algunas secuelas que algunos supervivientes infantiles pueden experimentar.
Realidad: por eso es tan importante seguir investigando y desarrollando terapias cada vez más eficaces y menos agresivas.
Porque cada verdad suma esperanza
Derribar mitos no solo nos acerca a la realidad del cáncer infantil, también nos conecta con la verdad de quienes luchan día a día: los niños, sus familias, los médicos, los investigadores…
Desde la Fundación Alba Pérez, trabajamos para que la investigación avance, para que cada niño tenga una oportunidad más.